Bitácora del que ama
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Ilustraciones de Álvaro Bracci. Copyright Ediciones Andrómeda. | Carta a la esposa hablame como siempre / decí que me querés / ¿soy en tu vida remordimiento? Juan Gelman.
Estoy sentadito en un banco de niebla pensándote conversándote extraviado conversándome pensándome cautivo separado de vos por la lluvia el enjambre de cipreses la punzada de la tarde.
aquí reinventándome la fantasmagoría de las palabras la magia de trance vértebra tras vértebra en la piel de la herida perpetua la posibilidad del vuelo pajarito / machete que volás con mi muerte alrededor de la mesa al acorde de las horas.
intento un gesto para tu cabello de lentejuelas rostro de cristal azul para tu voz adormecida en el teléfono intento un desabroche del duelo en la cintura de tus ángeles espuelita de mango en la noche de gangoche para patrullar mis cementerios.
intento pero retrocedo intento en el mangle de tu deseo litoral encrespado por el temporal de tu vientre ola que rueda y muere y rueda por todo el universo espera la luz del encuentro en el fragor de los cuerpos dentro de su sexo de astros empapado por la semilla de polvo la nieve amarilla del tiempo retrocedo pero intento retrocedo cisne calcinado en los abetos canto de rosario de reyes destronados estrella del sur palma venus cascada de más estrellas astros estrellas que persigo para descubrir nuestro pesebre sin mulas ni bueyes sino musgo hierba seca ciudad fragmentada de los diciembres.
rehuyo entonces pero peleo rehuyo empapelo las paredes con estos ideogramas parpadeos gritos contraespalda caballo desbocado en tu falda salto lanza salto caigo viacrucis de luciérnagas vasos botellas velas apagándose cristus rotos vírgenes guardadas en anaqueles con azafrán de medianoche olor a azufre sudor hierbabuena pasos en la otra habitación de arena golpeo finta golpeo finta paredes de humo puertas de avena golpea bajo golpean arriba golpeamos en el centro sombras en la caverna me llevan caigo caigo caigo caído mi descanso es una camilla sin descanso una camilla de niebla.
no descanso los miércoles ni los sábados tu santo es mi santo grial mirasol en el portal en el oratorio en el altar de flores papel crepé con su mantelito de gamuza mirame como rezo en tus rodillas me poso nuevamente en tus pechos beso tus manos tus ventanas tus pies beso todo tu cuerpo lo beso en la noche del milagro paseo por tu jardín de alucinaciones con riesgo me incendio paseo pero el milagro no sucede sucedo fuego transparente interno externo no me digás que sos arrepentimiento.
decíme que me querés pero no en tus secretos en tus viajes de notas muertas en tus cadáveres no por teléfono decíme que me querés como en aquél pueblo donde ahora dibujo incinero manoteo detallo una vez más tus pechos tus volteretas en la almohada del silencio para no despertar a la niña que llevabas por dentro dormida a nuestro lado decímelo suavemente.
¿tenés remordimiento? para ser como soy palabra de mis palabras aguacero del recuerdo pasadizo de lo venidero fantasma de tus desvelos.
¿no me lo decís?.
por construirme un hogar de palo en la selva de mis quimeras un tálamo de viento en los devaneos del verso almohadones de chocolate sábanas de menta con tu nena en el escaparate o en la mesa del domingo con mi desayuno a cuestas.
¿no me lo decís?.
no me digás qué somos: ¿remordimiento? sino qué seremos en esa avenida de ausencias palomita de mi tristeza más oblicua aguatera de mis fiestas de ceniza qué seremos si esto somos: remordido remordimiento abríme con tus decires para poder contarte mis insomnios caminatas por la hierba ronda en la madrugada de tus ecos abríme con tu abrealmas para contarte más de cerca cómo me caigo por dentro y peleo intento rehuyo peleo pellizcando las noches para no recibir más que miradas soliloquios de mi sangre donde me vierto cerrame pues para no abrirte mis senderos de incienso alumbrados apenas por tus ojos tus dedos de lucero cerrame partera del barro poneme unos barrotes pero decíme cómo seremos si no me decís que me querés qué soy en tu vida ¿algo más que remordimiento?.
¿algo más?.
cerrame pues como la madrugada que gotea golpea se planta en mi acecho por los pasillos de las serpientes cerrame / abríme - abríme / cerrame curame con tus hierbas poné tu imagen sagrada al sol a orar por nosotros por nuestros pecados nuestras dudas nuestras deudas abríme / cerrame - cerrame / abríme para que navegués mis páginas retrocesos en letras negras perfumes malogrados café que no se asienta venía a esta hoguera de febrero vení tomá mis manos maestrita consolame con el desconsuelo que no consuela saboreá estas lágrimas cuchillos apagados en la distancia apagame / encendeme / apagame / encendeme decíme que no me querés que me querés que no que yo soy otro.
el otro alguien que imagina tu vuelo los martes o los jueves tus figurillas de arcilla en la casa sin paredes las cariátides del último pabellón que no conoceremos el piso de candela la escalera en flor el cielo en duermevela decíme con tus dedos de agua apagame en este incendio oceánico apagame o encendeme o apagame con tus guerreros del viento pero decíme si hemos sido somos seremos arrepentimiento con tus manos tus sueños con tus cantos tus anzuelos porque me ahogo me esfumo porque me quemo decíme
Publicado en: Germinal.- Año 2 No. 51 con nota introductoria de Alfonso Chase
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